Castros de Laciana: Arqueología, Paisaje y Turismo

Autor: David Flóres de la Sierra

La comarca de  Laciana se ubica en el área noroeste de la montaña leonesa, siendo el ayuntamiento  de Villablino la capital económica y administrativa de este territorio montañoso y de tradicional vinculación a la producción  ganadera, acompañada por la explotación minera en el último medio siglo.

Con financiación del “Plan Nacional de Reserva Estratégica de Carbón 2006-2012 y Nuevo Modelo de Desarrollo Integral y Sostenible de las Comarcas Mineras” y una inversión de 1.000.000 de euros, se han venido efectuando en estos últimos años trabajos de investigación arqueológica, consolidación de restos arqueológicos (murallas, paramentos….), adecuación y señalización de accesos, dotación de elementos interpretativos (paneles, banderolas, mesas…), elaboración y colocación de imagen corporativa y turística para los yacimientos (el producto turístico) y las obras de adecuación y ampliación de edificio destinado a “Aula de Interpretación de los Castro de Laciana”, ubicado en el núcleo de Rioscuro.

Este proyecto, viene a cubrir un vacío de conocimiento científico en la Montaña Leonesa que se encontraba bien satisfecho en otras comunidades de montaña del norte peninsular: el de las poblaciones castreñas, habitantes de recintos ubicados en altura y dotados de sistemas defensivos destacados.

Intervenciones como estas que ahora comentaremos o la de la Peña del Castro (La Ercina), ponen en el mapa mundial de la arqueología castreña a la Montaña de León.

Panel explicativo e interpretativo en el castro de la Muela

Panel explicativo e interpretativo en el castro de la Muela.

La necesidad de enfoques sostenibles en la redacción y desarrollo de los proyectos que cualquier comarca de montaña impulse para poner en valor su patrimonio, nos ha animado a desarrollar el presente artículo.

Arqueología

Son dos los yacimientos sobre los que se ha intervenido; el castro de la Muela, en  un espolón que se asoma sobre la orilla izquierda del río Sil, y el de la Zamora, enfrente del primero en la orilla opuesta. Siendo los núcleos de Rioscuro y Sosas de Laciana, respectivamente, los núcleos de población más cercanos a los citados castros y, que vienen a formar un triángulo con la capital municipal, heredera de la medieval Puebla de San Mames (hoy Villablino).

Ambos yacimientos cuentan con acceso peatonal y rodado hasta sus inmediaciones desde la capital municipal, de la que distan apenas 2-3 km.

Aunque los datos arqueológicos no son objetivo de este articulo y se deben disfrutar con la visitas a los citados parajes, la contemplación de los restos y la atenta lectura de los materiales interpretativos allí dispuestos; si cabe apuntar ahora unos pequeños datos para aquellos lectores que aún no hubieran efectuado la visita al mismo: La superficie excavada supera los 500 metros cuadrados y en ambos yacimientos se centró en el sistema defensivo y, concretamente, en las potentes murallas que superan los tres metros de anchura y que se han podido recuperar alzados de las mismas dimensiones. Si bien, nos parece aún más interesante, como se ha documentado la evolución constructiva las murallas: las sucesivas fases; que el caso de la Zamora abarcan un periodo de casi ocho siglos de historia del yacimiento. Es en este yacimiento, donde la fase de ocupación romana es peor conocida, estando perfectamente documentada en el Castro de La Muela (restos de almacenes y recintos de clara construcción en época romana).

Muralla del castro de la Muela y escalera en su cara interior

Muralla del castro de la Muela y escalera en su cara interior.

De ahí la interesante complementariedad en la visita a estos dos yacimientos que, visualmente, se contemplan mutuamente a ambos lados del valle del río Sil, tal como hicieron en época pre-romana (habitados por tribus indígenas) y, tras el cambio de era, con la ocupación romana que acarrea interesantes cambios en la arquitectura y el urbanismo de los poblados.

Sistema defensivo (foso y muralla) en el castro de La Zamora

Sistema defensivo (foso y muralla) en el castro de La Zamora.

Turismo

Es una necesidad reconocida desde hace décadas por la comunidad científica la de conseguir que las, en ocasiones, cuantiosas inversiones  que las administraciones públicas efectúan en la investigación de yacimientos arqueológicos, reviertan en la sociedad (al fin y al cabo su financiadora) a través de la trasferencia de conocimiento. Conocimiento del pasado que se ha de lograr mediante programas pedagógicos que van más allá de la simple señalización de los lugares. De esta forma, se dotan los yacimientos de una señalización interna y una explicación: paneles interpretativos dotados de un grafismo que sustente el peso del “programa pedagógico” y que complete la información textual a la que acompaña y (entre ambas) logre la más amplia comprensión del significado y  trascendencia de lo que allí se excavó, consolidó y dejó para disfrute de actual y futuras generaciones.

En los yacimientos que aquí hemos abordado, los fines pedagógicos y explicativos se han logrado: materiales gráficos de calidad y textos de asequible comprensión. Es el de la sensibilización, el pilar educativo que, sin duda alguna, ha fallado hasta este momento y que debería tratar de corregirse a futuro.

Me explico: en ningún momento se explica la extraordinaria sensibilidad de estos y cualquier resto arqueológico, no por el hecho de su antigüedad, sino de la “nueva situación” a la que se enfrentan tras siglos de estar sepultados por toneladas de tierra que hicieron que su conservación quedara asegurada. Ahora, estos muros, cimentaciones y trabajos preparatorios en roca, han de hacer frente a los embates de las condiciones meteorológicas de una zona que supera los 1.000 m. de altitud y donde los rigores invernales y las fuertes oscilaciones térmicas (noche-día) de las épocas estivales pueden acarrear problemas de conservación de las estructuras, algo inevitable. Lo que si es evitable es la acción negativa de visitas desaprensivas.

Centro de Interpretación en Rioscuro

Centro de Interpretación en Rioscuro.

Retomando pues el hilo de párrafos previos, es un objetivo primordial en este tipo de intervenciones el de la “sensibilización” y ha de efectuarse con el pensamiento en tres factores o conceptos claves: la fragilidad, el valor y la necesidad de conservación de unos restos que, no se nos debe olvidar, están fuera de núcleo de población y no cuentan con protección ni vigilancia:

1. Fragilidad: la antigüedad de los restos que quedan a la intemperie para disfrute del visitante y, por tanto,   en endeble situación, se ve compensada por actuaciones de consolidación. Pero es la prudente actuación del visitante, la mejor consolidación que un muro o cualquier otro resto puede tener. Se debe evitar caminar sobre murallas y demás restos arqueológicos, su contemplación e interpretación no se mejora con el contacto directo con ellos, sino con el respeto hacia los mismo.

2. El valor: Los castros, como cualquier yacimiento arqueológico, tienen un valor que va más allá de los dos o tres milenios de antigüedad que atesoran. Su interés radica en su singularidad, en la lección de vida que nos dan (adaptación a las condiciones del medio), en su inteligente aprovechamiento de los recursos del entorno y en lo sugestivo que nos puede ser la reflexión sobre las condiciones de sus habitantes, sus formas de vida, economía o relaciones de colaboración/confrontación con otros poblados de la época y de la región.

3. Necesidad de conservación: El Patrimonio es por definición “el legado y el valor de lo heredado”; por ello, es deber de todos su conservación en las mejores condiciones posibles para aprovechamiento, enseñanza y disfrute de futuras generaciones.

Todo lo anterior es necesario recordarlo, cuando pocos meses después de la colocación de la señalización a los yacimientos y los paneles explicativos-interpretativos, estos comenzaron a ser rayados, rotos o, sencillamente, arrancados. Hechos que se añadieron al asalto al aún no finalizado edificio del Centro de Interpretación de Rioscuro y los destrozos que en su interior se produjeron hace ya algunos meses.

El futuro de una sociedad que destroza lo que, con tanto esfuerzo económico, otra parte de esa misma sociedad erige, no se cimienta con los adecuados pilares  y más cuando las actividades de turismo rural pueden ser un perfecto acompañamiento y ayuda a la diversificación económica de la comarca. Miremos al legado de los pueblos y sociedades antiguas de nuestra tierra y construyamos “estructuras” de valor y firmeza. El ejemplo, está en proyectos como este que hemos analizado en esta ocasión, donde patrimonio y paisaje se dan la mano, generando nuevas oportunidades de desarrollo.

By : admin /noviembre 21, 2014 /Patrimonio Cultural /Comentarios desactivados en Castros de Laciana: Arqueología, Paisaje y Turismo

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