Espacios Naturales en la Montaña de León

Autora: Gelu Belinchón

El territorio que ahora se agrupa bajo la denominación Montaña de León es, sin duda, uno de los de mayor riqueza natural de la provincia. Esta situación está propiciada, en gran medida, por su privilegiada posición geográfica, a caballo entre los ambientes atlánticos, húmedos, de las comarcas más septentrionales y los mediterráneos, donde la sequía estival es acusada, propios de las planicies del sur. A ello se une una compleja orografía donde diversos cordales montañosos, que con frecuencia superan los 2.000 metros de altitud, contrastan con las fértiles vegas de los ríos Esla, Omaña o Luna.

La transición entre la montaña y las amplias llanuras meridionales queda reflejada no solo en el cambio de paisaje, sino también en un amplio conjunto de factores que anuncian realmente ese cambio. Imponentes  afloramientos rocosos de cuarcita y caliza, dan paso a grandes depósitos de cantos rodados embebidos en vistosas arcillas rojas. Recónditos bosques frondosos, caducifolios,  son sustituidos por austeros encinares. La arquitectura dominada por la piedra, muda al adobe y al tapial. Un tránsito, en suma, entre una forma de vida fundada en la ganadería y otra sustentada en la producción agraria.

Montañas y valles regados por altivos ríos discurren desde la montaña para prolongarse en páramos y llanuras cerealistas, quizá no tan proclamadas como los paisajes montaraces de la cordillera Cantábrica, aunque no por ello, de menor interés biológico. Paisajes de original belleza que armonizan unos singulares recursos naturales y el uso que el hombre ha hecho tradicionalmente de ellos. Paisajes impregnados de una naturaleza a duras penas doblegada por el esfuerzo humano en los que cada matiz cambia con el discurrir del día, de las estaciones. Paisajes que han sido merecedores, en diversas ocasiones, del reconocimiento internacional, al ser declarados por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, mención que afecta a seis parajes de los siete declarados en León y de los algo más de cuarenta con que cuenta el Estado español: los Picos de Europa, el valle de Laciana, Babia, los valles de Omaña y Luna, el Alto Bernesga y los Argüellos.

Pero no solo el reconocimiento internacional ha sabido apreciar el valor de estas tierras. No en vano, el primer Parque Nacional español, la Montaña de Covadonga, declarado en 1918, incluía en su territorio una parte de los valles leoneses aledaños a los Picos de Europa, Valdeón y Sajambre. En 1995, ya con una visión menos romántica de la conservación de la naturaleza y bastante más realista, el Parque Nacional amplía su régimen de protección a los tres macizos de los Picos de Europa, con lo que León pasa a ser la provincia, de las tres que integran este espacio protegido, junto a Asturias y Cantabria, que mayor terreno aporta al mismo, con magníficos representantes de la alta montaña caliza y de los bosques caducifolios que la circundan.

Y junto al Parque Nacional de los Picos de Europa, otros espacios conforman en León la Red autonómica de Espacios Naturales (REN). Así, el Parque Regional de Picos de Europa se extiende por buena parte de la montaña oriental leonesa, entre los valles de los ríos Esla, Porma, Sella y Cares. Los otros territorios incluidos en esta red de conservación soportan distintas situaciones administrativas: Los valles de Babia y Luna ya tiene aprobado su preceptivo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), que determina las condiciones de su declaración; en las Hoces de Vegacervera y en el Alto Sil (o en los Ancares leoneses, donde su territorio quedó en un principio integrado), este documento de ordenación aún está pendiente de redacción.

La Unión Europea ha recogido gran parte de la importancia natural de la Montaña de León, incluyendo no poco de su territorio en la RED Natura 2000, la red de conservación del patrimonio natural europeo. Así aparecen incluidos como ZEPA (Zona de Especial Protección para la Aves) enclaves como los valles de Omaña y el Alto Sil, donde aún resuena durante la primavera, al alba, la mazquida, el profundo canto de celo del macho de urogallo cantábrico, auténtica joya de la fauna ibérica; de igual modo, los Picos de Europa y el valle de San Emiliano, son enclaves únicos en Iberia para la avifauna de montaña.

También en Red Natura, bajo la figura de LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) se incluyen una larga lista de parajes, tan dispares como las riberas de los ríos Sil, Esla, Órbigo y sus afluentes, con bosques ribereños en magnífico estado de conservación; no pocas lagunas, algunas de montaña y origen glaciar, otras de los páramos bajos, endorreicas, vitales para la supervivencia de muchas especies, ya no solo de aves, sino también de anfibios, insectos y otros invertebrados, en los periodos más críticos; y parajes de montaña de incalculable belleza como la Montaña Central, las imponentes Hoces de Vegacervera, los Picos de Europa y el valle de San Emiliano,  representantes destacados de esas franjas meridionales de las montañas cantábricas.

De estos espacios, algunos serán seleccionados como ZEC (Zonas de Especial Conservación) que constituirán, distribuidos por toda la Unión Europea, una auténtica red representativa de sus hábitats más singulares.

Muchos de estos enclaves, dignos representantes del más notable patrimonio natural de Europa, custodian un patrimonio zoológico y botánico relevante, pero también geológico, paleontológico, genético, ecológico, cultural y paisajístico digno de ser conservado para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan, al igual que nosotros hoy, descubrirlo y disfrutarlo.

Pero los recursos naturales, la biodiversidad y su manejo tradicional, ese valioso legado que custodia la Montaña de León, no se restringe solo a los espacios naturales legalmente protegidos. Es mucho más rico, más diverso. En él se incluyen otros muchos elementos y sistemas, tan dispares como los montes, algunos de utilidad pública, que albergan algunos de las mejores manchas boscosas de la cordillera Cantábrica. Destacados terrenos cinegéticos, como la Reservas Regionales de Caza de Riaño y Mampodre, reconocidos por los recechos de rebeco, corzo y venado. Riberas en magnífico estado de conservación que acompañan a los afamados ríos trucheros, donde cada temporada se dan cita los aficionados a la pesca deportiva. Lagos, lagunas y humedales, auténticos reservorios de vida; vías pecuarias, ancestrales corredores ecológicos que han permitido la selección de razas únicas…

Privilegiada naturaleza de parajes agrestes y serenas planicies, paisajes únicos que se ofrecen a quien quiera descubrirlos en cualquier época del año.

By : admin /diciembre 15, 2015 /Patrimonio Natural /Comentarios desactivados en Espacios Naturales en la Montaña de León

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