La Oferta Museográfica de la Montaña Leonesa

Autor: Julián Robles

Uno de los elementos más significativos en el proceso de mercantilización de la cultura lo constituyen los museos.

El Museo Ashmolean, en Oxford, es el museo público más antiguo conocido, al haber sido inaugurado en 1683 para albergar la colección donada a la Universidad de Oxford por Elias Ashmole, un anticuario, político y alquimista.

La importancia de la programación de los museos y sus actividades no estrictamente museísticas, como son ciclos de cine, conferencias y cursos, se manifiesta en la reducción de visitantes, más notoria en los museos de arte contemporáneo, como el Musac, cuyos fondos se recortaron al mismo ritmo que los ingresos: la rotación de visitantes es menor al disminuir la actividad expositiva, consecuencia directa de disponer de menos dinero.

Otra de las causas de la disminución de visitantes que están experimentando los museos es el florecimiento de centros museísticos que se ha dado en los últimos años en nuestra comunidad autónoma, favorecido por las inversiones públicas que se concedieron en una época en la que el contexto económico era muy favorable (la comunidad creó en apenas ocho años, entre 1998 y 2005, cinco grandes museos de arte contemporáneo: El Esteban Vicente de Segovia, el Patio Herreriano de Valladolid, el Musac de León, el DA2 de Salamanca y el CAB de Burgos).

Mientras los museos existentes viven en una situación de desinterés, con un número de visitantes relativamente bajo, a nivel local existe un gran número de iniciativas de museos etnográficos, característicos de pequeñas localidades que luchan por mantener vivas sus tradiciones, generalmente pequeños, con un número de visitas sensiblemente bajo si tenemos en cuenta que la gran mayoría de museos son gratuitos. La mayor parte de estos museos son pequeñas colecciones locales creadas como salvaguarda del pasado rural a partir de objetos de uso agrícola y otros elementos de folclore, sin olvidar los museos especializados, que tratan temas tan variados como los juegos tradicionales, la trashumancia, la producción de la manteca o el queso, la heráldica, la fragua, etc., entre otros muchos.

También hemos de destacar el papel emergente de los museos de patrimonio industrial, singulares y atractivos por el hecho de poder contemplar máquinas en movimiento o penetrar en los lugares de trabajo en los que pasaron gran parte de su vida nuestros antepasados.

Para María José Pastor, «los museos, además de cumplir con el papel tradicional de conservar y exponer el patrimonio, están desarrollando una serie de labores de difusión dirigidas a la población local siguiendo, en parte, los lineamientos de las nuevas teorías museológicas, pero al mismo tiempo, se han convertido en espacios indispensables para los circuitos turísticos, lo que implica visitantes foráneos. Un número de museos, no excesivo pero si en aumento, se ocupa, cada vez con mayor dedicación, a descubrir el origen y el sentido de los alimentos. Las formas de producción, elaboración y consumo se reflejan en estas instituciones que, además de recordarnos como fuimos, muestran los procesos actuales y motivan a los visitantes a consumir el producto final» (Pastor, 2005, página 213). Esta misma autora señala que «los alimentos entran a formar parte de los museos porque son parte del patrimonio cultural ya que aquello que comemos, la forma en que lo hacemos y la manera en que compartimos la comida, tiene que ver con nuestra cultura específica» (Pastor, 2005, página 215). En estos museos se puede mostrar parte del patrimonio vinculado a la producción de alimentos (aperos agrícolas, herramientas, maquinaria, envases, etc.), enseñar la preparación de los mismos, degustar los productos y, por último, comprarlos en la propia tienda del lugar.

 

Gráfico n.º1

Fuente: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, D. G. de Políticas Culturales y D. G. de Promoción e Instituciones Culturales.

Para Xavier Roigé, Ésther Fernández e Iñaki Arrieta, «en el contexto del proceso de globalización, parece que las personas deseen tener un pie en lo global y otro en lo local, por lo que la proliferación de museos locales responde a los procesos de creación de identidades locales. Como antaño un pueblo sin iglesia parecía fuera de la sociedad, ahora casi parece que un municipio sin museo esté más alejado del mundo. Los museos en el ámbito local son mucho más que simples museos, ya que en muchos casos se plantean como instituciones culturales para la dinamización social y económica la visita actúa como un elemento dinamizador de la economía y un instrumento de desarrollo local, favoreciendo la defensa del territorio como espacio de identidad y soporte de la actividad, ya que la visita repercute en el entorno al promover infraestructuras de restauración y mejora de los equipamientos hoteleros del territorio—.

Pero para conseguir mejor sus objetivos, deberá replantearse la función los museos locales, mostrando una mayor especificidad y buscando nuevas soluciones en cuanto a sus objetivos. Han pasado casi cuarenta años desde que la «nueva museología» abordó la renovación museológica en base a los conceptos de territorio, patrimonio y comunidad local. Estos tres conceptos continúan siendo claves en muchos museos locales, pero la evolución de la sociedad comporta que estas nociones no tengan ya el mismo sentido que cuando fueron concebidas a los años setenta/ochenta. Especialmente en el caso de los museos etnológicos, ya no podemos pensar en los mismos tipos de patrimonio, ni tampoco es igual la noción de comunidad, en un contexto en que las identidades se plantean en el ámbito de un proceso de globalización.

Una buena solución parece la creación de redes de museos que se muestren dispuestos a colaborar y complementarse, con los necesarios recursos para potenciarlos. Los museos locales etnológicos deberán buscar nuevos públicos, nuevos temas y nuevos objetivos» (Roigé, Fernández y Arrieta, 2008, páginas 25-26).

 

Gráfico n.º2

Fuente: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo, D. G. de Políticas Culturales y D. G. de Promoción e Instituciones Culturales.

Es preciso tener en cuenta cada vez más que el desarrollo de los museos y colecciones etnográficas son una respuesta a las características de una sociedad de comportamientos individualistas que dispone de mucho tiempo libre y que busca nuevas formas de ocuparlo.

Hoy, una parte creciente de la sociedad se siente atraída más por formas de turismo basadas en la prolongación de la vida cotidiana que en el simple descanso. La fragmentación de las vacaciones a lo largo del año favorece a su vez los desplazamientos cortos y el interés por conocer modos de vida de lugares diferentes de aquellos en los que se reside, o descubrir la cultura del pasado.

La oferta museográfica de nuestra montaña leonesa está actualmente formada por los siguientes museos, colecciones museográficas, centros de interpretación de la naturaleza y reservas naturales (estas dos últimas unidades se excluyen de la clasificación de los museos y colecciones museográficas según su tipología utilizada en el Censo de Museos y Colecciones Museográficas, fruto del esfuerzo de la División de Estadística y de la Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura, en colaboración con el Ministerio de Defensa, Patrimonio Nacional y las Comunidades y Ciudades Autónomas):

Museo del Pastor de Los Barrios de Luna, Centro de Interpretación de la Explosión de la Vida en el Cámbrico de Mireña de Luna, Molino de Barniedo de la Reina, Museo de la Fauna Salvaje deValdehuesa, Casa del Parque de Valdeburón de Lario, Colección Museográfica de Etnografía y de la Trashumancia de Torre de Babia, Museo del Ferroviario de Cistierna, Sede del Instituto Bíblico Oriental de Cistierna (la sede del Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna aún está en proyecto, a la espera de que se comiencen las obras, empleándose las instalaciones que generosamente cede la parroquia de Cistierna para los cursos y conferencias que imparten), Colección Etnográfica deCiguera, Colección Museográfica de Etnografía de Lorenzana, Colección Museográfica de Etnografía de La Ercina, Museo del Monasterio Cisterciense de Gradefes, Museo del gallo de pluma de La Vecilla de Curueño, Colección Etnográfica de Oseja de Sajambre, La Fábrica de Luz de Soto de Sajambre, Escuela Museo de Soto de Sajambre, Centro de Interpretación de la Naturaleza dePalacios del Sil, Centro de Visitantes de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga de Geras, Colección Museográfica de Etnografía y de la Trashumancia de Prioro, Casa del Parque del Valle del Porma de Puebla de Lillo, Fragua de Carande, Colección Museográfica de Etnografía Comarcal de la Montaña de Riaño, Colección Museográfica de Etnografía de Alejico, Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León de Sabero, Casa del Parque de Babia y Luna de Riolago, Museo de la Dama de Arintero de Llamazares, Belén de Cerezales del Condado, Aula del Río de Vegas del Condado, Centro del Urogallo de Caboalles de Arriba, Colección geológica de Robles de Laciana, Colección Museográfica de la Cultura Antigua de Casares de Arbás, y la Colección Museográfica de Etnografía de La Tercia y Arbás de Villamanín de La Tercia.

Recordemos que según la Ley de Patrimonio Histórico Español 16/1985, de 26 de junio, se define Museo como «las instituciones de carácter permanente que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben para fines de estudio, educación y contemplación conjuntos y colecciones de valor histórico, artístico, científico y técnico o de cualquier otra naturaleza cultural».

La Colección Museográfica ha sido definida a efectos del presente listado como «el conjunto de bienes culturales que, sin reunir todos los requisitos necesarios para desarrollar las funciones propias de los Museos, se encuentra expuesto al público con criterio museográfico y horario establecido, cuenta con una relación básica de sus fondos y dispone de medidas de conservación y custodia».

Para obtener más información, diríjanse a:

Grupo de acción local Cuatro Valles

Grupo de acción local Montaña de Riaño

Agradecimientos:

Este artículo es hijo de muchos padres. Me prestaron valiosísima ayuda para su elaboración, María del Mar García, Mónica Civera, María Ángeles Belinchón y Roberto Ordóñez, con sus comentarios y observaciones, ayudándome en la identificación de toda la oferta museográfica de la montaña leonesa. Todos ellos son los principales acreedores de mi agradecimiento, ya que sin su desinteresada ayuda, no hubiera sido posible elaborar este artículo.

Bibliografía:

PASTOR ALFONSO, M.J. 2005. Museos y patrimonio alimentario: del sistema de producción al reclamo turístico. En SANTANA TALAVERA, A. y PRATS CANALS, LL. (Coords.),  El encuentro del turismo con el patrimonio cultural: concepciones teóricas y modelos de aplicación. Sevilla: Fundación el Monte.

PAUNERO AMIGO, X. 2001. Misiones jesuíticas, patrimonio de la Humanidad. Algunos planteamientos para la ordenación del turismo. En CEBRIÁN ABELLÁN, A. (Coord.), Turismo cultural y desarrollo sostenible. Análisis de áreas patrimoniales. Murcia: Universidad.

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FEO PARRONDO, F. 2011. Turismo cultural: museos en Asturias, Cuadernos de Turismo, 27: 341-356.

ROIGÉ I VENTURA, X.; FERNÁNDEZ DE PAZ, E. y ARRIETA URTIZBEREA, I. 2008. El futuro de los museos etnológicos: consideraciones introductorias para un debate, San Sebastián, Congreso de Antropología, págs. 9-34.

By : admin /enero 28, 2015 /Patrimonio Cultural /Comentarios desactivados en La Oferta Museográfica de la Montaña Leonesa

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