Refranes y anécdotas contadas por el abuelo Sabiniano (Las Salas)

Autora: Daniele Leoz

Montañés, natural de Las Salas, el abuelo Sabiniano nació en el año de 1880 y pasó sus 60 años de vida en esta localidad, un pueblo que, como nos cuenta su nieto Luis Ángel González Valbuena, era “bastante pobre, para aquellas familias tan numerosas, y la gente se ganaba la vida con oficios como la cantería o la pesca”.

El abuelo Sabiniano fue ganadero, carpintero y pescador. Tiró de una familia de 10 hijos, además de ayudar a otras familias vecinas del pueblo; la solidaridad era algo consustancial en aquella época.

Los recuerdos de sus hijos y nietos, nos relatan que el abuelo fue una persona muy especial y muy culta. Se sabía muchos refranes, romances, canciones, tocaba el acordeón diatónico y el rabel. De esta forma entretenía a sus hijos y a todos los vecinos que se arrimaban a su casa en las largas hilas invernales. Una casa que, como cuenta su nieto, era “la casa de todos”, y el abuelo el “maestro” en divertir a los chavales del pueblo contándoles historias, cuentos y haciéndoles bailar al son de rabel o la acordeón.

No conoció a ningún nieto, pero la vena musical del abuelo ha traspasado generaciones. El rabel, hecho por el padre de Sabiniano, fue heredado por su hijo mayor, Alfredo, que fue uno de los últimos rabelistas de León. Cuatro de sus bisnietos han estudiado música y, entre ellos, están Javi y Ana que siguen tocando el rabel.

Alfredo hijo mayor de SabinianoAlfredo, hijo mayor de Sabiniano, tocando el rabel (1988). 
 

A continuación os dejamos una serie de refranes y anécdotas contadas por el abuelo Sabiniano, algunos suyos y otros corrientes.

Este material fue recopilado por su hija Paz, por encargo de su nieto Luis Ángel, en septiembre de 1995 en los últimos meses de su vida en Archanda (Bilbao).

Agradecemos a la familia del abuelo, especialmente a su nieto Luis Ángel González Valbuena, por hacernos llegar este precioso material y por compartir con nosotros la historia de vida, prestigiosa memoria y sabiduría del abuelo Sabiniano.

REFRANES

“Dos cosas para no salir de pobre: trabajar en domingo y coger lo ajeno”.

“Nos iremos a servir y meteremos criadas”. Esto se lo decía a las tías cuando hablaban de irse fuera, a alguna ciudad a servir:

“El que no es en su villa, no es en Sevilla”.

“No solo hay que ser buenos, hay que parecerlo”.

“Quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

“Dime con quién andas, te diré quién eres”.

“No pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió”.

“Manos que no dais ¿Qué esperáis?”

“El comer y el arrascar, es solo hasta empezar”.

“El que come y deja, dos veces pone la mesa”.

“El que come y deja, dos veces come mal”.

“Uno en papo, otro en saco y otro debajo del sobaco”.

“Se llena primero el papo que el ojo”.

“Si tu mujer se empeña que te tires de la ventana, procura que esté baja”.

“La mujer y la sardina, cuanto más pequeña, más fina”.

“A la mujer bigotuda, de lejos se la saluda”.

“El buen paño en el arca se vende”.

“Al buey peleador nunca le faltan cornadas”.

“Al que madruga Dios le ayuda”.

“Vale más un continillo (constancia) que cien repentes”.

“El que encuentra un amigo, encuentra un tesoro”.

“Mañana de niebla, tarde de paseo”.

“Bodas y mortajas, del cielo bajan”.

“Dios aprieta, pero no ahoga”.

“Dios que da la llaga, da el remedio”.

“Más vale decir aquí se volvió un cobarde, que aquí se mató un valiente”.

“El que de joven no trabaja, de viejo duerme la paja”.

“Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”.

“Donde se quita y no se pone, pronto se llega al ondón”.

“La mujer y la gallina, caserina, caserina”.

“El hombre y el oso, cuanto más feo, más hermoso”.

“Cuesta arriba quiero mi burro, que cuesta abajo, yo me la subo”.

“En la mesa y en recreo, se conoce al caballero”.

“En la mesa nunca pongáis, ni los brazos ni los codos, es costumbre de gitanos y parece mal a todos”.

“Quien bien te quiere, te hará llorar”.

“Déjala llorar, que lo que llora no lo mea”.

“Emburreme y no comí, todo el mal fue para mí”.

“Si quieres ver navegar, entretente a mear”. Lo decía cuando íbamos en el carro y nos bajábamos y luego no lo alcanzábamos.

“En tiempo de vendimia, hasta los perros comen uvas”.

“Ni todos a vendimiar, ni todos a sacar cestos”.

“El que va a la fuente y no bebe, burro va, burro viene”.

“Este iba para caballo y se quedó en burro”.

“La entrada de caballo, la salida de rocín”.

“El que mucho habla, mucho yerra”.

“Oveja que bala, bocado que pierde”.

“Esquila buena, o esquila mala, a los ocho días iguala”.

“El saber no ocupa lugar”.

“Nunca te acostarás sin saber uno cosa más”.

“Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso”.

Cuando no acabábamos de decidirnos decía: “No sé si tú no morirás de cornadas de burro”.

“No es bueno dar coces contra el aguijón”.

“Donde quiera que fueres, de los tuyos hubieres”.

“Buenos sí, tontos no”.

“Dios castiga sin piedra ni palo”.

“Cuanto la gente es más vieja, más apegada a la pelleja”.

“Ayúdate, y Dios te ayudará”.

“Para con Dios, no hay que tener por el carro”.

“No hay mal que cien años dure”.

“Nunca llovió que no escampara”.

“Unos por otros, la casa por barrer”.

“Burra de todos, la comen los lobos”.

“El diablo, sabe más por viejo que por malo”.

“Los bienes son para remediar los males”.

“Hierba mala, no perece”.

“Se cogen mejor las moscas con un poco de miel, que con un barril de vinagre”.

“La esperanza es lo último que se pierde”.

“Agua que no has de beber, déjala correr”.

“Al buen hambre, no hay pan duro”.

“Si se tira mucho de la cuerda, se rompe”.

“La mujer desordenada, cuando por mucho, cuando por nada”.

“Año bueno o año malo, tres caben en un escaño”.

“Aquí paz, y después gloria”.

“Si andas con los buenos, serás uno de ellos, si andas con los malos, serás uno de tantos”.

“Moro a la fuerza, nunca fue buen cristiano”.

“El que se avera debajo de la hoja, dos veces se moja”.

“A río revuelto, ganancia de pescadores”.

“Todos los días peces, amarga el caldo”.

“Vale más pájaro en mano, que ciento volando”.

“Cuando el río ruge, agua lleva”.

“Es más el ruido que las nueces”.

“A caballo regalado no le mires el diente”.

“De desagradecidos está el mundo lleno”.

“Ni son todos los que están, ni están todos los que son”.

“Sabe más el loco en su casa, que el cuerdo en la ajena”.

“Ningún tonto tira piedras a su tejado”.

“Tonto, tonto, se mete en casa”.

“No por mucho madrugar amanece más temprano”.

“Del árbol caído, todos son a cortar ramas”.

“Donde no te llaman ¿qué te querrán?, si te metes de gorra ¿qué te dirán?”.

“Trabajo y economía son la mejor lotería”.

“La ociosidad es la madre de todos los vicios”.

“Cuando Marzo mayea, Mayo marcea”.

“No se puede estar en la procesión y repicar las campanas”.

“Al perro flaco, todo se vuelven pulgas”.

“La enfermedad del rico, poco mal y mucho trapico”.

“Si con malvas te curas, mal vas”.

“Cuando el sol se recata, buen día se cata”.

“Al mal tiempo buena cara”.

“Nunca llueve a gusto de todos”.

“Dame pan y llámame tonto”.

“A dios rogando y con el mazo dando”.

“Quien a Dios tiene, nada le falta, solo Dios basta”.

“Hay más días de trilla, que trillas que trillar”.

“Dos perros fueron amigos hasta que encontraron un hueso”.

“El que tiene un amigo, tiene una viña”.

ANÉCDOTAS 

“En un coche de segunda, cierta joven viajaba, que siendo una “fegatriz” quería pasar por dama… Ensalzaba su linaje, su abundancia en oro y plata, sus antiguos pergaminos y su solariega casa. Cuando con tanto entusiasmo, su abolengo ponderaba, subió al coche un campesino y saludó a la muchacha: ¡hola Juanica, que tal¡…¿Te ha despedido tu ama?… “Cuidao” qué mala suerte tenéis hoy día las criadas. A tu padre lo encontré con un saco de patatas y a tu madre ayer la vi vendiendo fruta en la plaza… Había que ver a la joven, pues más roja que la grana, clavó su vista en el suelo, y no contestó palabra… Entretanto los viajeros viendo cómo se afrentaba tan encumbrada “marquesa”, soltaron la carcajada. “No busques en este mundo, honores ni glorias vanas. Pues siempre la vanidad, acaba por ser burlada”.

El domingo no trabajaba; lo empleaba para cumplir en compañía de todos, con más intimidad, sus deberes de cristiano (pues todos los días los cumplía). Nos decía: “conozco dos maneras de llegar a ser pobre TRABAJAR EN DOMINGO Y COGER LO AJENO”.

Fotos cedidas por Luis Ángel González Valbuena, nieto de Sabiniano. Este artículo está basado en documentación que nos ha hecho llegar la familia y una serie de entrevistas realizadas durante el mes de enero de 2015 a Luis Ángel González Valbuena.